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¿Fracaso escolar? Hágale leer…
Bajo el antifaz del fracaso escolar, suelen camuflarse ciertas dificultades en el
aprendizaje a las que debemos prestar especial atención. Por favor, pongámonos en la
situación de un niño o niña de 8 años que observa, como la evolución y el esfuerzo de
sus compañeros, en el proceso de la adquisición de la lecto-escritura, tiene como premio
la fluidez y comprensión de los textos y que, por el contrario, él o ella no es capaz ni de
leer con cierta fluidez, ni de reconocer las palabra y tampoco de decodificar la
información que cualquier texto pretende comunicar. Agreguemos a esta situación, la
presión de los padres exigiendo más esfuerzo, la burla de algunos compañeros cuando
toca leer en público, y el desesperante y dilatado proceso de diagnóstico de la situación
por parte de la comunidad educativa. Si realmente hemos empatizado con la situación,
ésta debe ser desesperante, desmotivadora y , consecuentemente, generadora de un
más que posible fracaso escolar. Hago especial hincapié en este tema para que
podamos imaginar la magnitud de la situación. Verbalizaciones del tipo “..no valgo, no sé
, no puedo, soy inferior…” pasarán a engrosar la mayoría de los pensamientos de los
niños/as que padecen Dislexia.
Seguro que la mayoría de los lectores de este artículo conoce o ha oido hablar
acerca del problema, pero quizás no se ha planteado la dimensión del mismo. Si
partimos de que la lectura es la habilidad básica para el aprendizaje, el conocimiento, la
transmisión de la cultura y valores de la sociedad, así como el objetivo primordial de la
educación primaria…quizás, ahora sí, podamos comprender el escenario de un déficit en
este campo. La investigación sobre dislexia han avanzado mucho en las últimas
décadas. Existen múltiples teorías sobre su origen, causas y evolución. En las primeras
definiciones, los precursores de su investigación hablaban de “ceguera verbal” al
referirse a pacientes con dislexia adquirida por daño cerebral . Con posterioridad, se
observó que algunos niños presentaban características parecidas, en cuanto a las
dificultades lectoras, pero sin mediar lesión cerebral alguna y, además, con niveles de
inteligencia medios y oportunidades formativas idénticas al resto de sus iguales. Se
acuñó entonces el término dislexia evolutiva o de desarrollo.
En la actualidad se considera que la dislexia es una dificultad específica de
aprendizaje que tiene un origen neurobiológico. Se caracteriza por dificultades en el
reconocimiento preciso y fluido de palabras y por unas deficientes habilidades de
decodificación y escritura (ortografía) a pesar de haber recibido una
enseñanza adecuada del lenguaje escrito.(International Dyslexia Association 2002). La
prevalencia de esta dificultad está presente entre el 5% y el 7% de la población lo que
determina un número importante de afectos.
Como digo, mucho se ha investigado y escrito alrededor de la dislexia, sobre todo
en cuanto a teorías explicativas, pero lo realmente relevante en este momento, y
objetivo de este artículo, es la vital importancia que supone la detección temprana y la
puesta en marcha de los mecanismos terapéuticos necesarios para que los niños/as
con dislexia puedan avanzar en el aprendizaje lecto-escritor. Hay múltiples técnicas para
la mejora del la fluidez lectora y, consecuente, de la compresión de los textos pero
resumiendo, por favor…..hágale leer….hágale leer mucho.
Miguel Ángel González Medina.
Psicólogo

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