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Deberes sí, deberes no

Parece evidente que las opiniones a favor de los deberes son más numerosas entre los profesores y menos entre los padres, aunque por razones no coincidentes. La cuestión se plantea, con más fuerza, en los niveles de Primaria. En Secundaria es igualmente discutible la conveniencia o no de los deberes, aunque las razones serían otras.

Una mayoría de profesores entiende que los deberes favorecen el esfuerzo, la responsabilidad y la disciplina, mientras que muchos padres no entienden que sus hijos, después de la jornada escolar, tengan que seguir realizando tareas en casa que, al hacerse fuera del ámbito escolar, se materializan sin la observación directa del profesor, suponen una carga añadida a la actividad del aula, dificulta que el niño dedique a su cuerpo y a su mente un tiempo precioso para jugar, comunicarse con los amigos, pasear con la familia, disfrutar de la Naturaleza, convivir con otras personas fuera del ambiente del Colegio donde ha permanecido un tiempo nada desdeñable de la jornada.

Hacer o no los deberes, hacerlos de una u otra manera, no depende tanto de la voluntad, decisión y responsabilidad del alumno, como de la propia capacidad o dificultades para el aprendizaje pues, en este caso, todavía se hace más necesaria la intervención directa y personal del profesor para ayudar al alumno que más dificultades tiene en los aprendizajes.

No puede establecerse, como he oído a muchos compañeros, durante más de treinta años dedicados a la docencia, una relación directa, cuando no excluyente, entre los deberes escolares y la formación de la resposabilidad, esfuerzo y disciplina, porque éstos son aspectos de la personalidad que deben ir madurando a lo largo de los años, pues no sólo educa la Escuela.

Educar en valores no es algo diferente a trabajar la comunicación interpersonal y de relación con el mundo, apoyar más a quien más lo necesita, ayudar a superar las dificultades en común, trabajar la autoestima del alumno, reforzar sus comportamientos positivos.

Educar en y para la equidad, que no es tratar a todos de manera igualitaria sino ayudar más al alumno que más dificultades tiene. En general, el profesor propende a imponer tareas iguales en los deberes a quienes, por naturaleza, son diferentes. Y cada alumno es diferente a otros. Lo es en responsabilidad, madurez, comportamientos, capacidad y, sobre todo, en las dificultades que presenta, sobrevenidas por razón de su pertenencia a grupos sociales y culturales menos favorecidos.

En los datos publicados por el Informe PISA, España aparece en el pelotón de cabeza en el tiempo dedicado a deberes. En una relación de 38 países de la OCDE, donde menos tiempo dedican los alumnos en casa a realizar deberes es Finlandia, menos de 3 horas semanales, precisamente uno de los que más alto nivel de resultados obtiene en calidad educativa. Después hay una lista de 32 países, a continuación España en el puesto 34. Dedican más tiempo que nosotros Polonia, Irlanda, Italia y cierra la lista Rusia, que es donde más horas hacen deberes sus alumnos. Son datos referidos a 2013. La media de tiempo que dedican los países de la OCDE a los deberes es de 4,8 horas semanales; en España es de 6,5 horas, Finlandia menos de tres.

Una sencilla conclusión, en cuanto al análisis de estos datos, evidencia que no hay más calidad de enseñanza con más tiempo dedicado a los deberes. Ello no significa que, en justificados y puntuales casos, siempre con el conocimiento y participación de los padres, pueda el profesor establecer determinadas tareas para que ciertos alumnos las realicen en casa, pero es discutible que se haga con carácter general y permanente y, más todavía, que se imponga la misma tarea a todos los alumnos de la clase, como sistema, que es lo que suele hacerse.

Deberes como hábito diario, no. Encargar tareas puntuales, con carácter no habitual, para realizar a medio plazo, una o varias semanas, puede ser un sistema más aconsejable para trabajar hábitos, la responsabilidad, la autoestima y autonomía del alumno. La intervención de la familia, en comunicación permanente con el profesor, imprescindible.

Tanto la CEAPA, que agrupa más de 12.000 asociaciones de centros públicos de toda España, como la CONCAPA, de centros concertados y católicos, plantean, aunque con diferente énfasis y razones diversas, la necesidad de abrir un debate en torno al controvertido asunto de los deberes escolares. F. DÍAZ

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