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Consejos para la organización del trabajo:

Todos hemos sentido la presión de no llegar a tiempo a todas las tareas que

nos encomiendan, cuando esto sucede aparece el famoso e insalubre fenómeno del

estrés. Ante esta situación tenemos tres posibles caminos: El primero, y con más adeptos,

continuar con el estrés hasta que nuestro cuerpo, a modo de aviso, nos alerte con una

enfermedad producida por bajada de defensas, aparición de problemas dermatológicos,

ataques de ansiedad u otras consecuencias menos leves. En segundo lugar cabe la opción de

procrastinar ( según la RAE, diferir o aplazar ) las tareas requeridas hasta que el acúmulo sea tan intenso que resulte casi imposible recuperar el tiempo perdido. Por último, y como razón de ser de este artículo, cabe la opción de una organización de las tareas que nos permita comenzar y concluirlas en tiempo y forma. A mi juicio, lo más inteligente. Para ello, eso si, necesitaremos material de última tecnología que no está al alcance del común de los mortales, a saber, lápiz y papel. Estos dos elementos serán las herramientas que van a proporcionar a nuestra mente la capacidad de estructurar las tareas desde su inicio hasta su conclusión. Algunos dirán que habiendo ordenadores, tabletas, móviles, etc… que necesidad tenemos de recurrir a elementos arcaicos de escritura, pues la respuesta es muy sencilla. La base de la cognición es precisamente la atención. En ella descansan el resto de procesos psicológicos básicos. También sabemos que todos los elementos tecnológicos nombrados con anterioridad son multitarea, multimedia, multitodo vamos…pues bien lo multitodo también es multidistrator. Las actuales tecnologías es cierto que nos ayudan en nuestra comunicación global pero hacen mucho daño a nuestro proceso atencional. ¿Han contabilizado la cantidad de ocasiones en las que tienen que interrumpir una tarea? Cuenten, cuenten y tendrán una medida exacta de la cantidad de tiempo que nos hacen perder los distractores universales. A saber, Whatsapp, Email, Sms, llamadas, avisos de redes sociales, teléfono, etc…Por favor , centrémonos.

Para ello tenemos un sencillo catálogo de acciones que nos van a ayudar a nuestra organización y , si me apuran, eficiencia en el trabajo. Primero, vamos a organizarnos por proyectos diarios y sus respectivos miniproyectos. Un proyecto es el conjunto de tareas que debo abordar a lo largo de un día completo y un miniproyecto es cada una de esas tareas. Un proyecto tipo puede contener innumerables miniproyectos pero tenemos que ser consecuentes con nuestras posibilidades para liberarnos del estrés. Precisamente las “herramientas tecnológicas” papel y lápiz son las que nos van a generar un escenario real de cuantas son y si es posible su consecución. Es difícil contenerlas en la memoria ya que muchas de ellas quedarán en el limbo y aparecerán justo antes de concluir el plazo.

Segundo, apagar, silenciar o poner un esparadrapo a todos los elementos distractores que no van a ser necesarios en la tarea. Si la tarea es con el ordenador, deberemos tener cerradas el resto de las aplicaciones que hacen pipipiiiii para llamar nuestra atención. Por último y no menos importante, avisar a nuestras mamás, papás, mujeres, hijos, amigos de que hemos optado por esta opción de organización para no encontrarnos a la policía, guardia civil y varias ambulancias por haber estado alguna hora sin contestar sus peticiones distractoras.

Miguel Ángel González Medina

Psicólogo.

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